Qué es un setlist y cómo hacer uno para tu concierto
Un setlist es la lista de canciones que un grupo va a tocar en un concierto, en el orden en que las va a tocar. Nada más. La palabra viene del inglés (set es cada bloque de un concierto, list es la lista) y en castellano se usa tal cual: "el setlist", "pásame el setlist", "¿quién ha hecho el setlist de mañana?".
La definición cabe en una línea. Lo que no cabe en una línea es hacer uno que funcione cuando estás de pie en un escenario con poca luz, el técnico te pide que acortes diez minutos y el bajista no recuerda si la siguiente es la de la cejilla.
Qué lleva un setlist (y qué no)
El setlist mínimo es una columna de títulos numerados. Para un ensayo vale. Para un concierto, casi siempre le falta algo.
Lo que suele llevar uno que se usa de verdad:
- El título, corto. "Lenta", "la nueva" o un apodo sirven si todo el grupo lo reconoce. En el escenario no se lee una frase, se lee una palabra.
- El número de orden, para que "vamos por la seis" tenga sentido sin mirar el papel del de al lado.
- El tempo, si el batería cuenta las entradas o si alguna canción tiende a acelerarse. Basta con el número de BPM.
- La duración, aunque sea aproximada. Es lo que te permite saber si el concierto cabe en el tiempo que te han dado.
- Notas de cambio: "afinar a re", "cambio a acústica", "capo 3". Lo justo para que el silencio entre canciones no te pille por sorpresa.
Lo que no debería llevar: letras, acordes, estructuras. Eso va en la partitura o en la hoja de la canción. Un setlist con demasiada información deja de leerse de un vistazo, que es justamente para lo que sirve.
Cómo ordenar las canciones
No hay una fórmula. Hay unas cuantas reglas que casi todos los grupos acaban descubriendo a base de conciertos.
Empieza con algo que podáis tocar aunque el sonido no esté bien. La primera canción suena mientras el técnico todavía ajusta y mientras tú todavía tienes los nervios encima. No es el momento de la canción con el arranque a capela.
La más difícil, en tercer o cuarto lugar. Ya estáis calientes y todavía no estáis cansados. Al final del concierto las manos y la voz no responden igual.
Cuidado con encadenar tonos y tempos. Tres canciones seguidas en la misma tonalidad o al mismo tempo suenan a una canción muy larga. Alterna rápidas y lentas, y si dos canciones comparten tono, sepáralas.
Agrupa los cambios. Si tres canciones piden la acústica, que vayan juntas. Cada cambio de instrumento o de afinación es un silencio, y un concierto con seis silencios largos se hace eterno aunque las canciones sean cortas.
Ten dos finales. Uno para la noche en que todo va según lo previsto y otro para la noche en que vais veinte minutos tarde. Saber de antemano qué dos canciones se caen si hace falta ahorra una discusión en mitad del escenario.
Deja una canción comodín. Una que podáis meter o quitar sin romper nada. Si el público pide otra, ya sabéis cuál.
Cuánto dura un setlist de verdad
Aquí es donde más se equivoca la gente. Sumar la duración de las grabaciones da un número que nunca coincide con el concierto.
Lo que pasa en directo:
- Entre canción y canción hay entre 20 segundos y un minuto: aplausos, una frase al público, beber agua, contar la entrada.
- Los cambios de instrumento o de afinación añaden uno o dos minutos cada uno.
- Las canciones en directo suelen ir algo más rápidas que en el ensayo (los nervios aceleran), pero los finales se alargan.
Una regla que funciona: suma la duración de las canciones y añade un minuto por canción. Un setlist de 12 canciones de 4 minutos son 48 minutos de música, pero ocupa cerca de una hora de escenario. Si te dan 45 minutos, sobran tres canciones, no una.
Para hacer esa suma necesitas saber cuánto dura cada canción. Si nadie lo ha apuntado nunca, el primer setlist cuesta. El segundo ya no, porque el dato se queda guardado con la canción.
Papel, pantalla o las dos cosas
El setlist del escenario casi siempre es de papel, y tiene sentido. Una hoja pegada al suelo con cinta no se apaga, no se queda sin batería y se lee desde dos metros si la letra es grande. Grande de verdad: más de lo que parece razonable en casa.
Lo que no tiene sentido es que el papel sea la fuente. Si el orden vive en un papel, en un mensaje del chat y en las notas del móvil de alguien, en una semana hay tres órdenes distintos. La versión buena tiene que estar en un solo sitio, y el papel tiene que salir de ahí el mismo día del concierto.
Las partituras son otra historia: muchas páginas, cambios de página a mitad de canción y anotaciones que se acumulan. Para eso una tablet en el atril sí suele ganar al papel, y lo cuento en cómo leer partituras en PDF en la tablet o el móvil.
Cómo hacer un setlist en Band Companion
En Band Companion un setlist no es un documento aparte: es una lista de canciones del repertorio del grupo, en un orden.
- Creas el setlist con un nombre (y, si quieres, una descripción) y añades canciones desde el repertorio con un buscador. Puedes marcar varias de golpe y añadirlas todas.
- En el móvil, reordenas arrastrando las canciones a su sitio. Si quitas una, puedes deshacerlo y vuelve a la misma posición.
- Debajo del título aparece un resumen de una línea: cuántos temas hay, cuánto duran en total, cuántos no tienen duración apuntada y el BPM de media. La duración y el BPM salen de la ficha de cada canción, donde los apuntas una vez. El BPM también se puede guardar desde el metrónomo.
- Exportas el setlist a PDF: una hoja A4 en blanco y negro, con letra grande, cada canción numerada y su BPM y duración al lado. Ese es el papel que va al suelo.
- Cuando el setlist es para una fecha concreta, lo conviertes en un bolo, que añade la fecha, el lugar, la hora de encuentro y la del concierto. El setlist original se queda como estaba, por si lo queréis volver a usar.
- En el escenario, el modo concierto recorre el setlist canción a canción con la partitura, la letra o la hoja de batería, y el metrónomo carga el tempo de cada una.
Un setlist sin fecha también sirve para ensayar: cuatro canciones en un orden concreto convierten un ensayo de "a ver qué tocamos" en un plan. Lo explico con más detalle en el setlist y el calendario de bolos, en un solo sitio.
Un ejemplo, de principio a fin
Un grupo de versiones con un concierto de 50 minutos en un bar.
Tienen 14 canciones preparadas. Apuntan la duración de cada una en la ficha (la de la grabación del último ensayo, redondeada) y el resumen dice 52 minutos. Con la regla del minuto por canción son más de una hora, así que quitan tres: dos que se parecen demasiado a otras y una que todavía no sale limpia.
Ordenan las once que quedan. Abren con una rápida que se saben de memoria, ponen la difícil en cuarto lugar, juntan las dos que piden la acústica en el centro y dejan la más conocida para el final. La penúltima es el comodín: si van tarde, se cae.
El día del concierto exportan el PDF, lo imprimen dos veces (una para el suelo y otra de reserva) y se van. Si alguien pregunta en la furgoneta qué va después de la lenta, la respuesta está en el móvil de todos, y es la misma.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa setlist?
Es la lista de canciones de un concierto en el orden en que se tocan. Viene del inglés set (cada bloque de un concierto) y list (lista). En castellano se dice igual: "el setlist".
¿Cuántas canciones lleva un setlist?
Depende del tiempo que tengas. Como referencia, cuenta unos cinco minutos por canción entre la música y lo que pasa entre canciones: en 45 minutos caben unas nueve o diez canciones de duración normal, no doce.
¿Qué diferencia hay entre setlist y repertorio?
El repertorio son todas las canciones que el grupo sabe tocar. El setlist es una selección del repertorio, en un orden, para un concierto o un ensayo concreto. Un grupo tiene un repertorio y muchos setlists.
¿Cómo se calcula la duración de un concierto?
Suma lo que dura cada canción y añade alrededor de un minuto por canción para aplausos, comentarios y cambios de instrumento. El resultado se acerca mucho más a lo que pasa en el escenario que la suma de las grabaciones.
¿Es mejor llevar el setlist en papel o en el móvil?
En el escenario, papel: no se apaga ni se queda sin batería, y se lee de un vistazo si la letra es grande. Pero que ese papel salga de una única versión compartida, impresa el mismo día, para que nadie toque con un orden antiguo.