Band Rehearsal Companion

Qué debería hacer de verdad una app para gestionar una banda

· 8 min de lectura

Busca una app para gestionar una banda y te salen calendarios. Quién puede el día 14, quién ha confirmado, quién debe dinero de la furgoneta. Útil, pero no es lo que le come el tiempo a un grupo que ensaya.

El tiempo se va por un sitio menos visible. Se va en los quince minutos del principio del ensayo intentando aclarar qué versión de la tercera canción se ha aprendido cada uno. En el guitarrista que tiene la partitura en papel y la cantante que la tiene en una foto de ese papel. En llegar a un bolo con un orden que dos personas tienen en el móvil y una tercera en la cabeza, en otro orden.

Un grupo que toca fuera cuatro o cinco veces al año y ensaya cada semana no tiene un problema de disponibilidad. Tiene un problema de fuente única de verdad, y la mayoría de herramientas de esta categoría no lo resuelven.

Las tres cosas que fallan de verdad

Observa un grupo semiprofesional durante un mes y verás los mismos tres fallos una y otra vez.

El repertorio vive en cinco sitios. Las partituras en una carpeta compartida, las letras en las notas del móvil de alguien, las grabaciones de referencia en YouTube, las tomas de los ensayos en el chat del grupo y la lista de lo que está listo para tocar en la cabeza de nadie en concreto. Cada cosa por separado está bien. Todas juntas hacen que nadie pueda responder "¿qué tenemos preparado de verdad?" sin preguntar a tres personas.

Las grabaciones del propio grupo no hay quien las encuentre. Lo cuento en cómo grabar los ensayos del grupo con el móvil, así que en corto: una grabación que nadie encuentra es una grabación que nunca se hizo.

El setlist existe en copias que no cuadran. El batería tiene la versión del último ensayo, la cantante tiene la de los dos cambios, y el orden se acaba decidiendo de palabra en los quince minutos antes de salir.

Una app que gestiona el calendario no arregla ninguna de las tres. Arregla la agenda, que en la mayoría de grupos ya la resuelve el chat que iban a usar de todos modos.

Estructura, no carpetas

La solución no es más espacio. Es una forma.

Una carpeta es un sitio donde metes cosas. Una estructura es un conjunto de relaciones que se mantienen aunque nadie se ocupe de ellas. La diferencia se nota en cuanto entra alguien nuevo, o en cuanto vuelves a una canción después de cuatro meses.

La forma que le va a un grupo que ensaya es corta:

Grupo → canciones → todo lo de cada canción.

Todo lo de cada canción quiere decir todo, en un solo sitio: las tomas que habéis grabado, la partitura, la letra, las notas, los enlaces de referencia, el tono y el tempo objetivo. No enlazado desde cinco servicios. Pegado a la canción.

Eso tiene una consecuencia que la gente nota enseguida: no existe "mi copia". Si el bajista añade una nota sobre el arreglo, la tiene todo el mundo. Si alguien anota la partitura, la partitura anotada es la partitura. Los grupos acaban con cinco versiones de todo porque la mayoría de herramientas le dan a cada miembro su propia copia por defecto, y las copias se separan en cuanto existen.

Eso es Band Companion: el repertorio es del grupo, una sola lista, que puedes ordenar por título, artista o fecha, o arrastrar al orden que quiera el grupo. Lo que graba uno lo tienen todos. Lo que se anota queda anotado para todo el grupo. La base de datos decide quién ve qué, así que solo ves los grupos de los que formas parte.

Qué tiene que llevar una canción

Si la unidad es la canción, la pregunta es qué cuelga de ella. Para un grupo que toca versiones, temas propios o las dos cosas, la lista sincera es esta:

Lo del tempo merece una parada, porque es donde se quedan cortas casi todas las herramientas. Si la canción sabe su tempo, el metrónomo también lo sabe, y deja de ser un aparato aparte que tienes que configurar. Lo abres desde la partitura o desde la letra y ya sabe que la canción va en 6/8 a 112. Es una tontería que te ahorra veinte segundos de trastear cada vez, y los ensayos están hechos de esos veinte segundos.

El setlist no es un documento

El otro sitio donde fallan las herramientas es tratar el setlist como un archivo que exportas.

Un setlist es una vista del repertorio. Son las mismas canciones en un orden concreto para una noche concreta. Cuando es un documento, se bifurca: haces una copia para el bolo, luego cambias una canción, y ahora el documento y el repertorio no coinciden, y la copia impresa del atril no coincide con ninguno de los dos.

Cuando es una vista, cambiar el orden cambia el orden y solo hay uno. Lo puedes imprimir igualmente, y deberías, porque un móvil en el atril en un bolo al aire libre en julio es mala idea. Pero imprimir es exportar, no la fuente.

Un caso relacionado que casi todas las herramientas se saltan del todo: setlists sin fecha. Un ensayo en el que trabajáis cuatro canciones concretas en un orden concreto es un setlist. No tiene bolo asociado, y es igual de útil. Band Companion los añadió en la versión 10 por eso.

Más sobre esto en el setlist y el calendario de bolos, en un solo sitio.

Lo que te puedes ahorrar

Vale la pena tener claro lo que un grupo que ensaya no necesita, porque las listas de funciones de esta categoría son largas y casi todo es relleno.

No necesitas un DAW completo. La grabación multipista, los plugins y la mezcla son otro trabajo, que se hace en otro momento y lo hace otra parte del grupo. Meterlos en la herramienta que usas en el ensayo la hace más lenta para lo que haces cada semana. Esa diferencia la desarrollo en GarageBand para Android: qué puede usar un grupo.

No necesitas una red social. Los grupos ya tienen su chat y no se van a ir de ahí.

No necesitas "sugerencias" de setlist ni nada automático. El grupo sabe lo que quiere tocar. Lo que no sabe es dónde ha ido a parar la partitura.

La prueba

Si estás comparando herramientas, hay una prueba corta que las separa enseguida.

  1. Pon el móvil en modo avión. ¿Puedes grabar, y puedes escuchar lo que has grabado? Los locales de ensayo son sótanos. Una herramienta que necesita conexión falla el día que toca.
  2. Pregunta qué lleva una canción. Si la respuesta es "un archivo", el repertorio se va a desperdigar. Si son tomas, partituras, letras, notas, tono y tempo, aguantará.
  3. Cambia el orden de un setlist y mira qué se bifurca. Si se crea una copia, vas a estar cuadrando copias mientras la uses.
  4. Añade a un miembro y mira qué recibe. Si recibe una cuenta vacía que tiene que rellenar, el grupo no tiene un repertorio compartido, tiene cinco privados.

Casi todas las apps de esta categoría pasan la primera y suspenden al menos dos de las otras. Ese es el hueco, y es un hueco de estructura, no de funciones.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre una app para gestionar una banda y una app de setlists?

Una app de setlists organiza el orden de un concierto. Una app para gestionar una banda suele ser un calendario y una lista de contactos. Ninguna de las dos cubre el repertorio, que es donde pasa la mayor parte del tiempo un grupo que ensaya: las partituras, las letras, las grabaciones propias y las notas sobre cómo tocáis de verdad cada canción.

¿Necesitamos una app si ya tenemos un chat del grupo?

El chat está bien para quedar y fatal como archivo. Lo que se cuelga en un chat se encuentra durante una semana, más o menos, y al cabo de un mes es como si no estuviera, porque los chats se ordenan por fecha y un repertorio tiene que ordenarse por canción.

¿Tiene que tener cuenta todo el grupo o basta con una persona?

Todo el grupo. Lo que aporta es que todo el mundo vea el mismo repertorio, así que una sola cuenta compartida no tiene sentido, y que cada miembro tenga sus copias privadas tampoco, solo que de forma más lenta y más liosa.

¿Una app para grupos puede sustituir a un DAW?

No, y no debería intentarlo. Grabar los ensayos, guardarlos por canción y practicar con ellos es un trabajo semanal. Grabar en multipista y mezclar es un trabajo ocasional con otras exigencias. Las herramientas que intentan hacer las dos cosas hacen más lento el trabajo semanal.

¿Qué pasa con el repertorio cuando alguien deja el grupo?

Depende por completo de si el repertorio es del grupo o de un miembro. Si las canciones, las partituras y las grabaciones cuelgan del grupo, no pasa nada: la persona se va y el material se queda. Si todo vive en la cuenta de un miembro, el grupo pierde su archivo el día que se va, y ese es el argumento práctico más fuerte a favor de una estructura compartida.

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